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21 julio 2009 / germansierra

Cita en el Mont Ventoux

mont_ventoux

A pocos metros del final...

Aprovechando que la penúltima etapa de la presente edición del Tour finaliza en Mont Ventoux quería escribir unas líneas sobre esta peculiar montaña a caballo entre los Alpes y el Mediterráneo. Recuerdo que una vez en un viaje en coche Marsella-Ginebra me llamó la atención a medio camino una mole inmensa que parecía nevada, algo que me sorprendió, teniendo en cuenta que era agosto. Consulté rápido el mapa de carreteras para leer por primera vez el nombre de una montaña que por aquel entonces yo desconocía que formara parte de la leyenda del Tour.

Hasta en 15 ocasiones la serpiente multicolor ha pasado por esta montaña ventosa y pelada, 8 de ellas con final de etapa allí mismo y con duelos antológicos, como el de 2000 entre Marco Pantani y Lance Armstrong; la agónica llegada en solitario de Richard Virenque en 2002 con el americano pisándole los talones o con recuerdos dramáticos,  como la muerte del británico Tom Simpson en 1967 debido a un cóctel mortal de anfetaminas, alcohol y esfuerzo.

El sábado, víspera de la llegada a París, toca televisor para disfrutar de una etapa poco común, visto que antes de París la mayoría de veces las etapas suelen ser llanas o “de transición”, como las acostumbran a llamar los comentaristas. De hecho, la decisión de colocar el Ventoux como penúltima etapa no agradó a nadie, ni en el pelotón ni en los medios de comunicación.

Volviendo a la montaña, una de sus peculiaridades es la condición de “viento crónico” que reina en la cumbre la mayoría de días del año. Vientos de 90 kilómetros hora se pueden dar una media de 240 días al año. El record absoluto registrado: 320 km/h. Su cumbre, desprovista de vegetación y su elevada altura (1.912 m.) engañan -como yo mismo pude comprobar- haciendo creer al viajero que la piedra caliza de la cima es nieve. El blanco pedregoso da un aspecto inhóspito a un paraje cuyo único signo de civilización es una horrenda y gigantesca antena.

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Homenaje al ciclista fallecido Tom Simpson

Por su cercanía al mar el Mont Ventoux ha tenido que pagar durante décadas un precio: la deforestación. El puerto cercano de Toulon, en la Costa Azul francesa, necesitaba madera en sus astilleros. Afortunadamente, desde 1990, la montaña forma parte de un área reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Tanto en invierno, con una pequeña estación de esquí abierta, como en verano, con una marea de ciclistas amateurs subiendo sus rampas, se puede visitar. Altamente recomendable.

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One Comment

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  1. nabil / Ago 11 2009 10:09

    me ha encantado el articulo, como era de esperar.
    un saludo!

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